Aprende a mirar sin refugio.
No habites lo que ya comprendes.
Habita lo que aún te desordena.
A la pregunta que no cierras le permites que se convierta en tu forma de mirar.
Sostener una pregunta es entrenar la atención sin consuelo.
La respuesta conforta.
La pregunta exige.
Las respuestas reducen. Las preguntas expanden.
Vivir con una pregunta es aceptar que nada nos pertenece.
Ni siquiera la comprensión.
Cada pregunta importante desposee al yo que la formuló.
Si quieres un final prestado, busca respuestas.
Si quieres transformarte, busca preguntas.
Solo la pregunta obliga a vivir.
Encoger el mundo u obligarnos a no caber en él.